martes, 8 de diciembre de 2009

De la serie " mi yo, mi mundo"
Cuando habiendo recorrido la casa y su patio una y otra vez sin encontrar acogida mis sentimientos, aparecieron esas pequeñas cosas que yo llamo los fragmentos de la niña, los recuerdos de la loca, los retazos de la infancia, las extensiones o el cordón umbilical que me atan a recuerdos, que despiertan sentimientos y que me congelan por momentos sin dejarme escapar del pasado, sin dejarme retornar al presente o por qué, no vislumbrar un futuro.


Esos son estos elementos, aquí están acompañados de mis palabras, pero lejos de ellas y quedando solo la presencia del caucho, el plástico y el trapo, reconstruyen en conjunto a la niña que internamente se niega a crecer, que internamente se niega a vivir, la que internamente aun corre por el patio atravesando el zaguán amplio que da al solar y se marcha, se pierde por el medio del olor a la conserva decembrina, la que poco a poco tras los palos de guanábana y cocotos encuentra su país de las maravillas y se adormece en este alejándose de las posibles realidades para esconderse del frío, y es así como se bebe la tarde, se viste de flores y finalmente al caer la noche se refugia en los halos de la niña del pasado, se reencuentra con sus objetos mágicos y halla otro mundo, otro caudal de ideas que la subliman, que la acogen y la aceptan sin importar por qué deja pasar sus horas viajando en ese mundo verde azul de la infancia, feliz de la compañía de sus objetos valiosos, los cuales se niega a arrojar a la basura, obsequiar o ceder, pues ellos cargan con el peso de las angustias, recuerdos, llantos y secretos que nunca deshabitarán la mente de su creadora y poseedora si las circunstancias del futuro se lo permiten.


(A la obra la acompañan algunos elementos que no aparecen en la foto de registro aun, al igual que un audio)

lunes, 9 de noviembre de 2009

F+


Teniendo en cuenta la problemática social que se vive en Colombia, mas bien dicho la ola sangrienta producto de del resultado de muchas factores que se juntan ( como la política la pobreza, la violencia, etc.) como quien mezcla ingredientes para cocinar una sopa; que no es mas que la cara negativa de una país donde se logra con facilidad hacer de un individuo cualquiera un enemigo callado y silencioso ( de quien no se conoce a donde fueron a parar sus palabras), Pasando a ser todo un personaje eco de la guerra , un triunfo total de nuestros patriotas; los F +. En septiembre del año 2009 se realizó un encuentro departamental de victimas de los f + donde se recordaron con un ritual a quienes murieron en esta clase de circunstancias, estadísticamente son 49 los casos comprobados de esta índole en Montería y en muchos otros lugares los casos siguen apareciendo. En el año 2008 fue de gran resonancia la noticia de las victimas halladas sepultadas en terreno aledaños al municipio de Ocaña ( Norte de Santander, la pregunta es a cuantas cifras mas ascenderán los datos, cuantas voces mas serán silenciadas por el arma mortal y atroz de la violencia, la política y la pobreza Colombiana? Y además cuantos personajes heroicos se seguirán lavando las manos como Pilatos en un pozo de sangre tan hondo que termina por ahogar toda esperanza para tantas victimas ( en especial familias) que esperan que estos casos paren y se esclarezcan.

viernes, 2 de octubre de 2009


Mi yo, mi mundo


Comenzaré diciendo que mi nombre es Clara y mi mayor problema recordar, para ello he abierto las puertas de mi memoria dejando que como un caudal fluyan los pensamientos hasta desbordarse en palabras suaves que ayuden a tomar forma a este relato. Viví mis primeros años en una casa mas o menos grande, situada en un barrio alejado del centro de la ciudad de Ocaña, en esa casa recuerdo había un bonito patio y un solar grande donde según contaba mi abuela tenía su habitad la madre monte, razón que me restringía el paso a ese lugar donde paradójicamente hallaban cuna mis angustias que nacían del fondo del ser, para despertarme una curiosidad infinita por la soledad.
Crecí al lado de dos mujeres, mi abuela que se aventuro en la tarea de educarme al ser ella quien me tenía a su lado y mi mamá.
La abuela fría y calculadora a veces, y consentidora y alcahueta en otras, hacia brotar palabras mágicas de sus labios gruesos y un tanto arrugados por la llegada temprana de la vejez, para llenarme de sus historias de juventud, y a la vez de sus temores a los duendes que según ella asechaban a las jovencitas desjuiciadas, o bien sino, para arrullarme al son de "aserrín aserran los maderos de San Juan". Recuerdo que ella solía montarme en sus piernas acolchadas con sus robustos muslos y balbucearme las primeras letras que enriquecieron de uno u otro modo mi vocabulario, reviviendo sus años de infancia ya tan lejanos y enriqueciendo los míos. Fue en el patio de la casa que recuerdo se instaló mi primera escuela de aprendizaje. Allí, donde los pájaros de la abuela cantaban incluido un azulejo llamado Calixto mi primera mascota, hallaron forma las primeras letras que con desmedido temor yo trataba de imitarle a la abuela, que se esmeraba por que yo aprendiera a paso veloz el arte de leer y escribir. Allí también y en las paredes aledañas dejé tatuados mis primeros soles y mucha lluvia, que mis manos infantiles no se porque se esmeraban en dibujar como una forma de catarsis, para alimentar las lagrimas de un llanto intenso pero silencioso producto de la partida de mi madre y posteriormente de la muerte de mi padre. Ellos en su conjunto me enseñaron a ver el mundo, a través del canto de las aves que alegraban la casa, del color de las frutas de los árboles entre mis favoritos el palo de guanábana que aun recuerdo, del aroma a conserva los diciembres o bien sino del arequipe fresco, de la textura de las plantas que la abuela limpiaba con café cada mañana, del sabor de la cocota madura, de los cuentos de la época de la violencia entre godos y cachiporros en cuyas asechanzas más de un liberal iba a parar bajo las camas de los aposentos de mis bisabuelos quienes nunca quisieron hacer parte de la guerra entre unos y otros, y en fin de todas esas experiencias que entraban a través de mis sentidos y ayudaban a construir ese mundo verde azul que fue mi infancia. Así de una manera u otra las palabras se fueron formando para dar luz dentro de la penumbra de mis conocimientos. Entiendo a partir de esto el porque de pequeños se nos dice que tenemos la oscuridad pero agradezco a la misma el que me permitiera hallar en ella fabulosos pensamientos abstractos del mundo en el que habitaban desde hadas, duendes y princesas, hasta sapos que cantan y bailan, pues el cuerpo de la obra que soy se logro formar a partir de pequeños trozos de infancia. Para mí la palabra, es el cuerpo de la obra como lo dice Víctor Fuente Mayor, pero no solo de la obra escrita sino de la obra maestra que somos todos y cada uno. "la escucha de los sentidos es la labor previa a toda enseñanza" [1] y la escucha de mis sentidos siempre estuvo presente y atenta a ese mundo que se me presentaba a mis ojos, a ese mundo donde me movía en distintas direcciones y que era formado por cosas tan simples y naturales, como la belleza de la flor, los sabores dulces, el temor infundido a la noche y a la oscuridad, el color de los lagartos que yo agarraba con mis pequeñas manos y a los cuales solía cortarle la cola para observar maravillada como se revolcaban solas, el rose de mi cuerpo con el de mi madre desnuda y que fueron reconocimientos previos a la enseñanza donde yo manifestaba el sentido que tenia de cada cosa el cual no se podría lograr sin el conocimiento previo de las experiencias sensibles. En pocas palabras mis primeros conocimientos y mi primera lectura del mundo estuvieron guiados por el aprendizaje de todo lo que entraba a través de mis sentidos. Aquí en esta primera etapa no hubo lugar para la palabra escrita como tal, sino para el reconocimiento de cada cosa que nos rodea desde las más simples hasta las más complejas y que va orientada por la visión del mundo que mis primeros educadores en este caso, mi madre joven y alegre y mi abuela me quisieron mostrar a través de ese mundo vivo lleno de experiencias felices y atractivas, como también de aquellas amargas, como pincharse los dedos con las espinas de un hermoso captus. Todo esto hizo posible mi posterior adaptación al mundo de las letras.



Con este relato entrecortado que hace parte de mi autobiografía no pretendo mas que despertar hoy los recuerdos de ese proceso que es mi vida, para ahogarlos o por qué no decirlo, para matar hoy esos recuerdos, no se ya si para internarme entre ese yo en que me he convertido hoy, ese ser inseguro, pasivo unas veces y agresivo en otras, ese yo a veces callado y taciturno o de no efusivo y extrovertido, un yo que grita y seguirá gritando mientras permanezca cautivo dentro de la loca que soy, un yo producto de la ingesta y sobre ingesta de drogas prescritas, un ser que teme al mundo, que teme pensar, decidir, hacer posible lo pensado o tan solo vivir porque la vida para mi se ha convertido en una rutina que gira alrededor de pepas de colores, que buscan acortarme los días, inhibir las experiencias y de paso robarme la capacidad de vivir y ser tan solo yo y no otra.

Clara Alejandra Torrado Ibáñez.

[1] Víctor Fuente Mayor, El cuerpo de la obra, universidad de Maracaibo 1999.

viernes, 18 de septiembre de 2009

READY-MADE


Y ¡tienen huevo!


Fui a la tienda y compre un huevito
Y al salir de la misma me encontré a Juanito
El, pío pío, tenía un pollito,
Que piaba por el friíto,
¿Por qué mataste al pollito? Me dijo Juanito
¿Cuál pollito?
El del huevito
No, ¿no ves que ya estaba muertito?
Pío pío decía el pollito,
Por la pluma de mi aretito
Yo creo que era suya
Por eso tenia friíto
Mientras piaba el pollito
En fin que comer pollo
Es todo un rollo
El huevo revuelto
Es pollo muerto
El arete de pluma
Me recuerda al pollo en bruma
La crítica a la avícola
Es ridícula
Pues hoy comiste pollo
Con ensalada de repollo
Y de nuevo el huevo revuelto
Quedó resuelto
¿Y quién mató al pollo?
¿Para qué armar el embrollo?
Pues todos hemos comido un huevo alguna vez
¿No te parece ridículo pues?
Los que critican ¡tienen huevo!


Clara Alejandra Torrado Ibáñez

ESCULTURA SURREALISTA: LA RESPUESTA DE LA REINA


La obra “la respuesta de la reina”, se relaciona directamente con la sexualidad desde lo falico-simbólico, la palabra falismo se refiere a una cierta actitud con el pene y son representativos de la fertilidad.

En el arte se han encontrado esculturas antiguas representando falos en múltiples lugares del mundo, es también un símbolo común en la india y se conoce el símbolo mas antiguo encontrado el “falo de Hohle” que data de unos veintiocho mil (28000) años aproximadamente.

Con estos datos la obra pretende en parte reconocer que la sexualidad va más allá de la finalidad de procreación o del compromiso de experimentar acto sexual alguno con la pareja con quien se acaba de contraer nupcias. El acto sexual es ante todo una búsqueda propia, una experimentación que habilita y desarrolla el crecimiento psicosocial del ser, es un acto de placer que lleva inmerso todo un trascender del hombre (tanto masculino como femenino) hacia una etapa nueva de su vida donde las señales sexuales aparecen y funcionan (como dice Desmond Morris en “el hombre al desnudo”) en cuatro estadios; encontrar la pareja, elegirla, excitarla y unirse finalmente a ella, lo cual depende de otros factores como la atracción física (que es naturalmente importante) y el comportamiento que juega a la conquista. En fin el acto sexual es mucho mas rico en variedad si los individuos que lo realizan se sienten libres, libres de escoger a la pareja (sea bisexuales, heterosexual u homosexual) y libres de vivir el acto en el clímax del placer mas puro, y no de un acto de pureza que conlleva recato y abstinencia del mismo por razones morales, etc.


Helena Marín Díaz
Clara A. Torrado Ibáñez


DADAISMO: OBJETO PARA CREAR OBJETO. BARBYE


Objeto para crear objetos

En esta obra no fue nada difícil llegar al acuerdo de escoger el elemento u objeto a descontextualizar, pues a todas a excepción de Alberto nos acompaño en la infancia esta dulce y exuberante muñequita, con cara de prostituta de la alta sociedad, la cual se convirtió en un ejemplo a seguir.
Para Alberto fue aun más simple, tras ver múltiples veces a este personaje desnudo recorriendo los rincones de su casa, despertando tanto erotismo, como asco por una muñequita esquelética e insinuosa, de la cual solo alcanzamos a reconocer que lo era al adquirir mayor conciencia.
En fin, el hecho es que la Barbie, la muñequita de juguete más famosa del mundo, diseñada y producida por Mattel, y que debe su nombre a Bárbara, hija de su creadora, no fue sino un pretexto comercial de la industria para vender a una muñeca única en sus características a gran escala, alcanzando la fama mundial en un lapso corto.
No nos es difícil comprender el comportamiento de la psique de una niña que prefiera jugar con una muñeca adulta y no una figura infantil, pues ya en los años cincuenta el grado de aceleración del interés de las niñas por la moda y el físico “estético” iba en crecimiento de forma impresionante.
Para quienes tuvimos en nuestras manos una Barbie, tanto hombres como mujeres de hoy, reconocemos en la misma un objeto esclavizándonos a la dependencia de la moda y la delgadez; sin contar que ha promovido en todo el mundo la anorexia y la bulimia, que aunque ya se manifestaba desde la edad media, se disparó en las últimas décadas del siglo XX y XXI, en millones de adolescentes.
Lo cierto es que las niñas hoy desean y harían cualquier cosa por ser como Barbie, hasta existe un caso de una pequeña que ha logrado serlo, es Shasha Bennington de once años que lo consiguió, esta niña gasta cuatrocientos euros al mes en maquillaje.
Hoy nos gusta recordar lo que eran los juegos de nuestra infancia, y en qué consistían, sin pensar en el estorbo de ese personaje. Recordamos rondas, “la lleva” y las canicas o también llamadas maras; esos juegos especiales, si que eran buenos. Es lastimoso pensar en esa muñequita entrometiéndose en nuestras vidas, de tal forma que alcanzara a estropear la infancia de muchos.


Alberto espinosa
Clara Torrado
Evelyn Flórez
Helena Marín

viernes, 14 de agosto de 2009

la casa
Inodoro, para muchos puede ser solo un elemento escatológico cargado de suciedad, al cual visitamos con frecuencia unos, o al menos dos veces al día otros. Para mí, un amigo que conoce no solo mi mas alta intimidad, sino también un testigo de la soledad y el temor, en el no solo se han depositado los desechos del cuerpo, también ha contenido mi furia, una furia que nace de dentro hacia el mundo, hacia un mundo que me es difícil interiorizar, aprehender, y en él, en el inodoro he depositado el llanto de mi cuerpo, de mi cuerpo solo y triste. Es quien me acaricia íntimamente cada mañana al ponerme en contacto con su tasa, es quien ha cargado con el temor fijo y constante a subir tan solo unos gramos de peso, tu inodoro, testigo de la bulímica que soy. Has permitido crear a tu alrededor un espacio único para pensar, para meditar, allí, sola, en el silencio de tu presencia; en ocasiones hemos compartido la lectura de algún texto (costumbre heredada de mi mamá), pues es cómodo leer sentada sobre ti. Tus olores nunca me incomodaron, a veces bastaba con disimularlos con un fosforo o un aromatizante, y la delicadeza con que te limpio cada vez que hay que asearte, no es más que un signo de agradecimiento a un amigo de porcelana y concreto que adorna mi baño y que descongestiona no solo mi cuerpo, sino también mis pensamientos.




la calle
Carro, nunca te he poseído compañero de viajes y de compromisos, compromisos de trabajo u otras veces de ocio, el hecho es que te has convertido en un segundo hogar para algunos, tú y tus componentes ponen a mover los impulsos de quienes te manejan, provisto de cuatro llantas trasportan a veces a los miembros de una familia entera cada cual a su destino sea el trabajo, la casa o la escuela y otras veces al común, pues en el caso del trasporte público tú te mueves por las calles recogiendo y conteniendo historias en cada una de las personas que frecuentan tus asientos. Eres un gran madrugador, usualmente sales cada mañana muy temprano para encontrarte en el camino colegas que cumplen con tu misma labor, que se agolpan tras tuyo y delante en una fila interminable, acompañado de tu aliado el pito y de tu enemigo el semáforo. En fin el caso es que en ti hemos encontrado un refugio, un segundo hogar; algunos aprovechan para dormir una siesta sobre tus cojines mientras otros comen y escuchan música o simplemente se concentran en observar por tu ventana las calles unas veces solas y tristes y otras veces repletas de lenguajes (pues afuera hay una historia en sí, construida por el paso de los transeúntes).Allí, afuera de ti, se mueve un mundo y dentro se mueve otro, tú me trasmites personalmente tranquilidad y me relajan tu ir y venir en tu contacto con el asfalto. En ti, dentro de ti mi vida es otra y me olvido de los problemas de dentro y de afuera; en oportunidades pienso que me gustaría tenerte, en otras no pues es interesante subirse a un trasporte público y ya no encontrar puestos, quedarte de pie abrigada por el calor de los que comparten tu posición, recibiendo de mano de algunos vendedores (que usan el bus como medio comercial) golosinas y chicles, o simplemente escuchando esa mezcla de sonidos y de lenguajes que se pierden en ese espacio que nos contiene para formar una maraña de palabras, expresiones e ideas que se apoderan de ti, para terminar explotándote en risas, finalmente exclamas ¡ Que mundo este!.